El Espacio de Deliberación Compartida (EDC) surgió de la necesidad de que las personas que cuidan dispongan de entornos donde analizar el alcance ético de su práctica y superar la dificultad de argumentar éticamente el cuidado. Situar el cuidado como objetivo nuclear de la atención a la salud requiere poder hablar de la propia experiencia y de las dificultades, los límites, los miedos y las implicaciones personales que tienen lugar en una relación de cuidados, entendiendo que cuidar es mucho más que una acción.
Al mismo tiempo, y de acuerdo con la ética del cuidado, este espacio de deliberación se diseña para generar un contexto de escucha y apoyo a quienes cuidan, promoviendo relaciones de cuidado entre las personas participantes y favoreciendo la construcción compartida e inclusiva del conocimiento.
En este espacio se delibera sobre la práctica del cuidado y, a la vez, se utiliza la ética del cuidado como enfoque conceptual y metodológico que ayuda a plantear, justificar y comprender las situaciones y problemas que surgen en la práctica cotidiana. Su propósito es proporcionar un lugar en el que, de forma conjunta, se compartan experiencias de cuidado vividas, identificando qué impulsa a actuar de una determinada manera, qué razones sostienen esas decisiones y qué acciones se derivan de ellas. Todo ello siendo conscientes de que, incluso compartiendo una misma sensibilidad y una misma razón ética, las respuestas pueden ser diversas.
Desde el inicio de su actividad, en febrero de 2024, el contexto del EDC se ha ido creando y conformando a medida que avanzaba el trabajo. Del mismo modo, las participantes han buscado una forma de expresar y difundir el resultado de este proceso. La fórmula elegida que refleja, precisamente, el modo en que se trabaja en el EDC es:
- Una participante, hasta ahora siempre una enfermera, expone una situación de cuidado.
- El resto de participantes, desde el respeto a la pluralidad de valores e intereses sobre el cuidado, deliberan en torno a la situación expuesta, utilizando la ética del cuidado para orientar la reflexión y la argumentación.
Durante las sesiones, que se celebran mensualmente, no se pretende emitir juicio alguno sobre cómo se desarrolló cada situación ni sobre su resolución.
Así surgen las publicaciones, presentadas bajo el nombre de Relatos, estructuradas en dos partes:
1. La enfermera relata: Es el relato propiamente dicho, que incluye el texto original aportado por la participante que lo ha expuesto. Este texto se mantiene, en la medida de lo posible, tal y como fue escrito, ya que respetar el estilo y el lenguaje original —expresiones, matices, palabras— favorece que afloren elementos del cuidado especialmente relevantes para la reflexión.
Esta primera parte incluye también notas a pie de página mediante las cuales las enfermeras participantes complementan el relato para enfatizar o aclarar cuestiones que se consideran necesarias para la reflexión, así como aspectos que ponen en valor el cuidado en esa situación concreta.
2. Reflexión desde la ética del cuidado Se trata de una segunda parte que desarrolla aquellos aspectos que, en el debate de cada relato, se consideran nucleares. En ella, el grupo centra, y acuerda y recoge los elementos fundamentales de su reflexión analizándolos desde la ética del cuidado y relacionándolos con algún elemento clave de la ética del cuidado.
De este modo, las participantes en el EDC cumplen uno de sus propósitos: constatar cómo la ética del cuidado inspira/guía experiencias profesionales concretas, o a la inversa, cómo experiencias profesionales concretas se convierten en buenos ejemplos de los fundamentos de la ética del cuidado.
Foto: Ariadna Creus / Àngel García (Banc d’Imatges Infermeres)